Ubicada en una posición elevada en La Sella, esta villa destaca por cómo se vive en ella en el día a día.
Te despiertas con una luz suave entrando por los grandes ventanales. La orientación es la adecuada, por lo que el sol acompaña cada momento: desayunos en la terraza, largas tardes junto a la piscina y noches cálidas con vistas abiertas en lugar de otras viviendas.
Desde casi cualquier punto, la vista se abre hacia el exterior. Las zonas verdes del campo de golf se extienden frente a ti, la silueta del Montgó se eleva al fondo y, a lo lejos, aparece el azul del mar.
En el interior, la planta principal es donde todo conecta. El salón-comedor, con chimenea, se abre directamente al exterior a través de grandes ventanales. La cocina, recientemente renovada, es práctica y funcional, con despensa independiente.
Al salir, la vivienda se amplía. Una amplia terraza recorre la fachada, con zonas de sombra cuando se necesitan. La piscina recibe sol durante todo el día, acompañada de un jacuzzi independiente. La cocina exterior convierte este espacio en un lugar que realmente se utiliza, tanto para comidas tranquilas como para reuniones.
En esta planta también se encuentra el dormitorio principal con su baño, además de un segundo dormitorio y un baño de invitados.
La planta inferior ofrece un ambiente más independiente, ideal para invitados. Dispone de dos dormitorios, un baño, una segunda cocina y un acogedor rincón de lectura, creando un espacio donde quedarse más tiempo del previsto.
El acceso es cómodo, con un amplio garaje en la parte inferior con capacidad para varios vehículos.
La vivienda cuenta con suelo radiante y aire acondicionado en las estancias principales, lo que permite disfrutarla durante todo el año.
Lo que realmente marca la diferencia aquí no es solo la distribución, sino la combinación de orientación, privacidad y vistas abiertas. No miras hacia otras casas, miras hacia el paisaje: golf, montaña y mar, con sol durante todo el día.